Tratado de Derecho Internacional Público. T.2

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Descripción

7ª edición, julio de 2018

Formato 17×24

ISBN 978-9974-2-0959-6

Páginas 498

Reseña

PRÓLOGO A LA SÉPTIMA EDICIÓN ACTUALIZADA 2018

Corría el año 1988. El Maestro Eduardo Jiménez de Arechaga convocó a su estudio jurídico en la Ciudad Vieja a dos de sus discípulos, el autor de este prólogo y el profesor Roberto Puceiro Ripoll. El Maestro había ejercido la cátedra de Derecho Internacional Público en la Facultad de Derecho de UdelaR, entre 1949 y 1969, manteniendo con los integrantes de la misma sus vínculos académicos. Los discípulos desempeñábamos por entonces la titularidad de la cátedra. El motivo era invitarnos a emprender juntos la tarea de crear “un material nacional, sobre Derecho Internacional Público, que provea al estadista, el estudioso y el estudiante, de un texto de consulta y de puntos de referencia, para poder adentrarse en el campo de este Derecho y profundizarlo” (Prólogo a la 1ª. edición, 1989) y, generosamente dispuso que la hiciéramos, bajo su dirección, pero como coautores. Entre 1989 y 1995 se completaron los 5 tomos de la obra editada con portada beige y que alcanzó tres ediciones.
A principios de siglo XXI, ya sin la compañía del maestro, pero cumpliendo sus deseos-mandatos, al hacerse necesaria una nueva edición, junto con Roberto Puceiro decidimos concretarlo actualizando como siempre nuestros textos y asumiendo la responsabilidad de repartirnos la labor de hacer lo mismo con los del Maestro. Determinamos entonces la forma de hacerlo, la que mantenemos y deberá ser mantenida en adelante: el último texto escrito por cada uno de los autores de esta obra se mantendrá sin ninguna modificación y las actualizaciones o complementaciones del mismo se harán en párrafos o llamadas precedidas, para identificarlas, con el signo (*). Con esto pretendemos mantener íntegro el pensamiento de autor, el que se puede encontrar con precisión por los investigadores y académicos y, además, mantener actualizado el tratado con fines didácticos y para satisfacer las demandas de la actividad profesional.
En el año 2010, con el profesor Puceiro elegimos y dirigimos a un grupo de nuestros discípulos para que abreviaran los textos de los tomos I y II del Tratado, para ser utilizados como texto básico de los cursos de grado; en 2017 hice lo mismo con los tomos III y IV; ambos fueron publicados por Fundación de Cultura Universitaria.
Para las actualizaciones de las ediciones 5ª y 6ª del Tratado, el que desde la 4ª se ha presentado con su actual carátula, recurrimos con el profesor Puceiro a la colaboración de cinco de nuestros discípulos, los profesores Leonel Estévez, Mirta Raquel Ippoliti, Ana María Pastorino, Ana Maria Pereyra y Daniel Vignali Giovanetti, quienes en forma desinteresada colaboraron en esa empresa, según se hace constar en los respectivos capítulos actualizados por ellos. En 2018, para la actualización de esta 7ª edición, sin la compañía del profesor Puceiro, mantuve la colaboración de este grupo a los que se sumaron otros discípulos según se consigna en los respectivos capítulos.
En esta edición decidimos comenzar a utilizar la denominación de Tratado, que no figuraba en las anteriores. Ello se debe a que se concreta en los tomos “el escrito o discurso completo de una materia determinada”. Ellos se ocupan de todos los temas importantes del Derecho Internacional Público posmoderno, en extensión, con profundidad y actualización periódica. En los capítulos I a IX se analiza doctrinariamente la teoría general del sistema y en los capítulos X a XXXIV se presentan todo los temas especiales que interesan a la práctica. Con esta obra se colma una necesidad evidente en la literatura jurídica posmoderna, dónde la doctrina continental europea se ha volcado preferentemente al estudio del Derecho Comunitario, la doctrina anglosajona se presenta al Derecho Internacional Público a través de su metodología, enfoques y con los énfasis propios de su sistema, que no son los nuestros y en la doctrina íbero americana posmoderna no conocemos esfuerzos de este porte que analicen el tema.
La obra se respalda en el prestigio universal de su Director originario el Maestro Jiménez de Aréchaga y con el que han ganado los discípulos que con el colaboraron. Importa como aporte doctrinario por concretar las posiciones de la escuela de Montevideo, tercer gran enfoque teórico para la determinación de la existencia y vigor, la forma de interpretar y la de aplicar las normas del Derecho Internacional Público, con el que se supera para la posmodernidad las posiciones de las tradicionales escuelas jusnaturalista y positivista en sus diferentes enfoques y los de las escuelas menores. La Escuela de Montevideo se crea a partir del fecundo pensamiento del Maestro Jiménez de Aréchaga y es desarrollada, en la doctrina y en la práctica político-diplomática por él y sus discípulos. También interesa por el especial énfasis que pone en la exposición de las posiciones de la doctrina y la práctica latinoamericana.
Por todo ello y por la forma de su presentación que mantiene, distinguiéndolos entre sí, a los textos originales de las actualizaciones, entendemos que presentamos una obra imprescindible para la consulta de los investigadores, para ser el texto de formación de base en todo tipo de estudios de posgrado, para constituir la fuente de consulta de las cancillerías y para proporcionar los fundamentos para las argumentaciones de los alegaros y decisiones en la solución de los litigios jurídicos internacionales.
Para cerrar este prólogo, el primero que hago en solitario, deseo agregar una frase del prólogo a la segunda edición, salido de la pluma jurídica, pero también literaria, de Roberto “Dijo Einstein que la cosa más hermosa que podemos experimentar es el misterio, que es la fuente de todo arte y ciencia verdaderos. En tal contexto, es necesario percibir que el Derecho Internacional Público ha dejado de ser no solo una mera doctrina académica y además una mera herramienta fría, errática y de dudosa eficacia. Y es desde su misterio, de su arcano carácter de artífice, que se nos manifiesta su esencial calidad de arte y ciencia de las relaciones internacionales y de las comunicaciones humanas. Toca ineludiblemente al Derecho internacional, bajo el signo de la recta intención, tender puentes, facilitar su tránsito, aproximar a los pueblos y hermanar a los seres humanos”. Y yo agrego, o, al menos, salvar a la civilización posmoderna de desaparecer y retrogradar a las cavernas por el mero hecho de que un gobernante sin capacitación para serlo, disponga del poder de desencadenar un conflicto nuclear.
Cerramos agradeciendo al Maestro por todo lo que nos enseñó, a Roberto por haber transitado tantos trechos juntos con resultados positivos y en armonía, a la Fundación de Cultura Universitaria por permitir que esta obra viera a luz y pueda cumplir con sus objetivos y, especialmente, a los amables y pacientes lectores por su sostenido y estimulante apoyo.

Heber Arbuet-Vignali
El Pinar, abril de 2018

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